Ante los nuevos escenarios que la actualidad planteó a todas las empresas, el funcionamiento ágil de un e-commerce potenciado con la sincronización a un ERP, permite integrar todas las transacciones operativas en una sola plataforma. La razón más importante por la cual predomina dicha integración es la necesidad de que la información fluya en ambas direcciones. 

Desde el punto de vista operativo, las bases de datos proporcionan agilidad en la gestión y en el hecho de tener una sincronía para que todos los sectores de una organización trabajen de forma integrada. La referencia más directa es que esa información que un cliente de un e-commerce busca en todo momento sobre el stock, los precios y las características de los productos, se encuentre disponible y actualizada en línea en el ERP. 

El inicio del comercio electrónico tenía muchas tareas de forma manual, pero ante un posible aumento de ventas, la necesidad de una automatización modificó el panorama; este es el momento en el cual aparece la integración del ERP con el e-commerce. El principal objetivo es disponer de la información en tiempo real y que cualquier tipo de cambio se vea reflejado en los sistemas que participan. 

Antes de apostar por la integración de un ERP al e-commerce, es importante llevar adelante una evaluación de las posibilidades que ofrece el servicio para descubrir si realmente conviene adaptar un ERP completo o ajustarse a la incorporación de uno a medida. Ya sea uno u otro camino, la forma de integración elegida tiene que basarse en las capacidades que ofrezca el ERP y en otros factores como la seguridad, el volumen o la periodicidad de la información a intercambiar. Además de disponer de los datos, es importante contar con las herramientas para administrarlos, almacenarlos, actualizarlos y consultarnos de forma ágil y remota. 

Los componentes que se integran entre ERP y la plataforma e-commerce son los clientes, los pedidos, las facturas, los productos, los premios, las promociones y el stock.  

Para cada uno de estos puntos es posible analizar dos factores principales:

  • La dirección de la integración: unidireccional, es decir, del ERP hacia el ecommerce (o viceversa) o bidireccional.

  • La forma de integración: sincrónica (en tiempo real) o asincrónica, si requiere de datos en períodos continuos. 

Entre los beneficios más relevantes que implica apostar a la integración de un ERP al e-commerce, se destaca que, al centralizar las bases de datos, se evita la duplicación de información y que las diversas áreas de la organización puedan trabajar en paralelo sobre los mismos documentos. Además, se mejora notablemente la experiencia del cliente en su proceso de compra, recibiendo información precisa, segura y actualizada. Dichos beneficios que encontramos en la integración con cada uno de los componentes nos permiten entender el volumen de la información y la velocidad de acceso para elegir la mejor solución que se adapte a nuestro servicio. 

Los resultados del e-commerce dependerán en gran medida de la integración que seleccionemos con el ERP, y Softland brinda las herramientas más dinámicas y ágiles para llevar la gestión de los puntos de venta, tanto electrónicos como físicos, con una solución flexible pensada de manera específica para este tipo de estrategias comerciales.