Certificaciones de Calidad

Existen diferentes estándares nacionales e internacionales. Algunos son certificables por empresas denominadas “entes de certificación”, otros son guías de buenas prácticas para la orientación en procesos de las organizaciones, y existen otros determinados enfocados a industrias particulares como el CMMI para la industria de software, o el ISO/TS 16949 para la industria automotriz. Otros, con enfoque genérico, son aplicables a todo tipo de industria como ISO 9001 relativa a gestión de la calidad, ISO/IEC 27001 relativa a seguridad de la información, ISO 14001 por medio ambiente, ISO 45001 por seguridad y salud de los empleados, FSSC 22000 para productores de alimentos y empacado, entre muchas otras.

La norma ISO 9001, sobre la que certificamos gestión de la calidad, es la más utilizada en el mundo. Es certificable, y busca dar previsibilidad, continuidad y someter a las organizaciones en un mecanismo de mejora continua de los procesos internos.

¿Qué se nos pide?

El estándar cuenta con requisitos obligatorios, pero lo más interesante es que cada organización puede personalizar estos requisitos con los procesos que mejor se alineen a su negocio.

Estos procesos están compuestos por personas, infraestructura tecnológica y edilicia, documentos, e indicadores que verifiquen el resultado de este proceso de acuerdo a los objetivos planteados.  La evolución de la organización y de los resultados en el proceso lleva la modificación y actualización de este para obtener mejores resultados, esto es lo que llamamos “mejora continua”.

¿Cómo influye en la empresa?

Estar certificado en estas normas da confianza a nuestros clientes respecto a que la organización cumple con determinados estándares internacionales, generando mejores negocios. Dentro de la compañía, se genera un compromiso con las personas, dándoles conocimiento acerca de cómo deben manejarse en las diferentes etapas de los procesos y quiénes son los referentes en cada una. En muchos lugares también la certificación ayuda a generar beneficios impositivos, ya que los gobiernos consideran que estar certificados en normas internacionales permite generar mejores negocios. 

Conclusión

De acuerdo con lo dicho anteriormente, queda claro que el proceso de gestión de la calidad es una herramienta que tiene que apoyar las decisiones organizacionales en pos de un objetivo de crecimiento preestablecido, y todos los componentes de la organización se deben alinear a él.

Fuente: Por Ariel Farías Becker, Coordinador Testing, Softland Argentina