Hasta hace algunos meses, ni el más pesimista hubiera imaginado una situación de pandemia mundial como la que nos está afectando en nuestros días. Un proceso de contagio que se inició en un oriente muy lejano, tan distante que jamás hubiéramos imaginado que nos podría llegar. Y así ocurrió, llegó y con todos los efectos que estamos viviendo las personas, y por supuesto también las empresas.

Es conocido que el direccionamiento de una empresa requiere de una definición de estrategias, planificación de objetivos y alineamiento de toda la organización en procura de ello y por cierto, establecer escenarios futuros posibles, en los cuales debemos saber y aprender a navegar con mucha destreza y energía, porque no siempre los vientos son necesariamente favorables.

Pues bien, sin siquiera darnos cuenta enfrentamos a uno de los más importantes desafíos que nos ha tocado hasta ahora, que no es otra cosa que mantener una empresa activa en un mercado absolutamente impredecible. Sin embargo, surgen algunas acciones que, a mi juicio, nos permitirán seguir siendo más competitivos y prepararnos de buena manera para lo que se ha definido ahora como “la nueva normalidad”; se las comparto a continuación:

  1. El proceso de reorganización de la gestión, sin duda que ha generado una nueva modalidad, con una comunicación mucho más eficiente y fluida entre todos los colaboradores.
    Es una grata sorpresa darnos cuenta de que el trabajo remoto trajo múltiples beneficios, más allá de todo lo esperado. En una realidad de trabajo semi presencial o definitivamente de vuelta en las oficinas, debemos mantener y proyectar lo beneficioso de esta nueva experiencia organizacional, como así también, mantener e impulsar el uso de herramientas de colaboración y comunicación. Un mix que claramente permitirá proyectar a la empresa con más herramientas para enfrentar el futuro.

  2. El centro de nuestra atención deben seguir siendo los clientes.
    En este proceso de transformación, ellos estarán más necesitados de nuestro apoyo, ya que a su vez también se verán enfrentados a generar nuevas soluciones que les permitan ser más competitivos en el tiempo que dure este proceso. Ellos son una gran fuente de inspiración para la generación de nuevos productos y servicios, que surgirán a partir de las necesidades y condicionamientos de esta nueva normalidad.

  3. El valor de la comunicación
    Establecer una comunicación fluida y de real valor agregado, tanto con clientes como con nuestros colaboradores. El marketing y la comunicación organizacional se convierten en poderosos puentes con las distintas audiencias, facilitando y apoyando la labor comercial, la entrega de información oportuna, y contribuyendo al desarrollo de nuevos canales, aportando así a la dinámica comunicacional tanto hacia el interior de la organización como con su entorno.

  4. La detección y valoración de nuevos liderazgos.
    En situaciones complejas surgen casi naturalmente una serie de liderazgos aportando todo su talento y gran capacidad de gestión. Es importante que la organización sepa detectarlos y potenciarlos en este nuevo escenario. Son fuente de innovación tanto en procesos como en la generación de nuevas soluciones.

  5. La realidad cambiante futura
    La situación exige estar permanentemente alerta a los posibles cambios en las condiciones, con el desafío de reaccionar siempre de manera ágil y eficiente; siempre abiertos y flexibles a nuevas maneras de hacer las cosas y por cierto atentos a las nuevas oportunidades de negocio que irán surgiendo durante todo este proceso de recuperación de la normalidad. Este nuevo escenario hará una diferencia muy importante, ya que pondrá a aquellas empresas que sepan actuar con propuestas innovadoras y muy eficientes, en una situación de vanguardia y promisorio futuro.

Fuente
Por Luis Alberto Erazo
Director General, Softland Chile