Por Gustavo Mames, Director de la agencia de Marketing Digital Interactivity para el blog de Softland; y docente de MIND, programa de transformación digital para management de la Universidad de San Andrés (Argentina).

Todos habremos leído en algún lugar “Lo único permanente es el cambio”. Y podríamos atribuirlo a Steve Jobs, a algún pensador moderno o a algún gurú de la tecnología. Pero no. Esta frase tiene ya casi 2.500 años y fue escrita por Heráclito, uno de los primeros filósofos en hablar del concepto de cambio, hacia el 450AC en Mileto.

Si eso te genera tanta sorpresa como a mí, sabrás lo importante que es para quienes hoy trabajamos en el mundo de los negocios repetirnos esta frase como un indicador de que cada vez más vivimos en una época de transformaciones profundas, claramente acentuadas por los cambios tecnológicos y el contexto económico mundial, hoy acelerado por la pandemia.

Cambiar, trasformar, innovar es casi un mandato en los tiempos que corren, y asignar recursos a esto, tanto económicos, como tiempo, personas y energía se torna central para la realidad que nos toca vivir.

En este sentido, sobre todos quienes trabajamos en la arena digital desde hace muchos años, debemos siempre tener en vista un concepto con el que solemos trabajar en el mundo de las metodologías ágiles y es el que se conoce como “dual track”. Esto es, pensar la innovación no como un camino lineal sino de dos caminos y en paralelo, que por un lado trabajen en los aspectos de urgencia, pero en otra dimensión, también apunten a resolver las tareas más importantes. Así, no debemos caer en la falsa dicotomía de apuntar a resolver el día a día y dejar para más adelante aquellas transformaciones que van a ser centrales para mejorar el ADN de nuestro negocio.

Cuando decimos “innovador” automáticamente pensamos en este término como un adjetivo, tal como pasa con el título “creativo”. Pero lo curioso es que en el mundo de la publicidad, “Creativo” define un rol, no una cualidad personal. El Redactor Creativo (Copywriter, en los países anglosajones) es un trabajo. Y esto fue creciendo y derramando a otros roles laborales, hasta hablar por ejemplo de “Contabilidad Creativa”, como una manera de enfocar la responsabilidad de llevar los números en un negocio de una forma diferente. Siguiendo esta lógica, ¿tendremos en el futuro un rol de “Innovador” en las empresas o será una cualidad inherente a los ejecutivos en todas las organizaciones? Más allá de la futurología, es interesante pensar que ser innovador ya no es algo privativo de los emprendedores y de la “cultura de garaje”. Es una asignatura obligatoria en el mundo de los negocios que hoy transitamos.
Para esto, es central tener una mirada amplia, desprejuiciada, abierta, de escucha: ser “esponjas” con el espíritu de aprender siempre encendido, estar atentos a lo que viene, ser curiosos, ir en búsqueda de lo nuevo y no esperar a que lo nuevo llegue a nuestras manos.
El desafío está en la mesa: hay que tomar coraje, buscar romper las viejas estructuras y bucear en un mundo que, gracias al cambio constante, siempre está repleto de oportunidades.