Red Users – Los ERPs en el mundo de las pymes (Parte II)

    Fuente: Red Users 

    Decidida a instalar una solución de gestión, la pyme puede optar por dos caminos: comprarlo o alquilarlo. La primera modalidad es la más tradicional, y consiste en la adquisición de licencias, etc. En tanto, suena cada vez con más fuerza la segunda opción, también denominada Software como Servicio (SaaS).

    En pocas palabras, SaaS consiste en la posibilidad de contratar el uso de un determinado software a un tercero, como un servicio por el cual se paga un alquiler mensual, sin necesidad de instalarlo en el propio centro de cómputos ni tener que ocuparse de la continuidad de la prestación ni de la seguridad de los datos, puede parecer tentadora para muchas empresas que no tienen personal especializado en IT y prefieren abocar sus esfuerzos a concentrarse en su negocio principal. Si a esto le agregamos que mediante este camino, y por una cuestión de economía de escala, las pequeñas y medianas empresas pueden acceder a tecnología de punta –ya que un mismo proveedor ofrece el servicio a muchas otras firmas en un esquema “de uno a muchos”, y por lo tanto puede invertir en recursos de vanguardia– la tentación es aún mayor.

    Como todo, ambas modalidades ofrecen ventajas y desventajas que cada pyme debe evaluar en función de sus necesidades.

    Ariel Wainberg, del proveedor Softland, explica que para determinar qué alternativa resulta más conveniente, es necesario centrarse en 5 puntos clave: simplicidad, flexibilidad, control, accesibilidad, resultados y costos.

    * Simplicidad: Desde un punto de vista técnico podemos decir que SaaS es más fácil de implementar desde el punto de vista técnico, teniendo en cuenta que no se requiere comprar servidores adicionales ni una instalación física, sino que se trata de una instalación fácil y rápida que queda bajo la responsabilidad del prestador del servicio. Sin embargo, el alto nivel de facilidad técnica puede crear complejidades adicionales de negocio, que no experimentaría con un ERP tradicional.

    * Flexibilidad: Ya que el ERP está instalado en los servidores de una compañía, la empresa verdaderamente es dueña de su sistema de gestión (propiedad del producto y de la información) y puede manejarlo libremente: adaptarlo según sus necesidades, integrarlo a otro software, etc. SaaS generalmente es menos flexible que el ERP tradicional, ya que no permite personalizarlo según lo desee. Igualmente, esto reduce algunas dificultades técnicas relacionadas con el cambio de software.

    * Control: Debido a la poca flexibilidad de una solución SaaS, muchas compañías se encuentran con que no tienen el control necesario sobre el software, en comparación con un ERP. Este punto es clave para las grandes y medianas empresas, con procesos de negocio bien definidos, que no pueden modificarse para adaptarse al software. Por otro lado, para las compañías más pequeñas, es más fácil adaptar sus procesos de negocio al software. A ello se debe agregar un tema no menor que es el cultural que implica la disponibilidad de información sensible del negocio colocada en servidores de terceros.

    * Accesibilidad: Teniendo en cuenta que el acceso a un software como servicio se realiza completamente a través de Internet, la compañía dependerá del buen o mal funcionamiento de una red externa a la empresa. Con un ERP tradicional los usuarios acceden al software a través de una red interna de la empresa, independiente del funcionamiento de Internet.

    * Costos: En general, una herramienta SaaS puede ser implementada a un costo verdaderamente bajo, que puede resultar atractivo para las pequeñas empresas. Sin embargo, el pago anual puede ser más alto para SaaS y llegar a resultar costoso en la medida en que la empresa crezca y sume más usuarios al sistema.

    A la hora de inclinarse hacia un lado u otro de la balanza, Microsoft se queda con SaaS. Según Gustavo Capart, Gerente de Microsoft Dynamics para Argentina y Uruguay, “Los clientes son más cuidadosos a la hora de elegir el software de ERP con el cual su compañía correrá el negocio posiblemente durante los próximos 5 a 10 años. Por un lado, evalúan al producto en cuanto se adecua a las necesidades específicas de su negocio y es por esta razón que los módulos verticales cobran especial importancia. Evalúan la facilidad de uso y las referencias en el mercado. También evalúan el costo total de implementación, pero muy especialmente el costo de mantener este sistema en el tiempo. En este contexto, desde Microsoft proponemos la visión de Software más Servicios como estrategia de negocio, entendiendo que concentra lo mejor del mundo web y del software tradicional, y brinda mayor flexibilidad a los clientes”.

    Sin embargo, y tal como explica Marisol Ugarte, Directora Comercial para el segmento pyme de SAP para la región MCLA, “en cualquier caso, la implementación de un ERP no es una decisión coyuntural, sino estratégica: es una inversión a largo plazo vinculada a los procesos fundamentales, a proyectos de transformación de una compañía y sus aspiraciones de crecimiento. En función de esto, estamos convencidos de que la mejor opción para una empresa que busca ser grande sigue siendo invertir en tecnología, pensando no en los gastos inmediatos sino en los réditos que traerá en el futuro”.

    Los expertos entrevistados coinciden en que en un contexto económico desafiante como el actual donde las empresas pueden ver las oportunidades del clima económico para implementar soluciones de ERP que las ayuden a generar ahorros, brindar un mejor servicio, retener a los clientes e incluso ganar espacio en su mercado.

    “A la hora de la selección, las empresas tienen que considerar que más allá del retorno de inversión, debe evaluarse cuál herramienta está alineada al foco de su negocio y producirá mayor crecimiento”, indica Sandra Bazano, Vicepresidente de NeuralSoft.

    En ese sentido, Candelaria Milano Molina, Gerente de Marketing de Aplicaciones de Oracle observa que desde el punto de vista de la demanda actual de ERP, son tres los principales requerimientos que hacen las compañías al proveedor: “El primero está relacionado con que los clientes focalizan en conocer cuáles son las herramientas para explotar la información, y en que la solución permita administrar los datos de gestión. En segundo lugar, las empresas enfocan sus pedidos en la industria a la cual pertenecen, ya no se focalizan únicamente en contar con una herramienta que facilite la tarea administrativa. El último de los principales pedidos que realizan los clientes, está relacionado con la gestión avanzada operacional: las empresas requieren herramientas que permitan operar en escenarios diferentes, con otras condiciones, y simularlos, pudiendo tomar decisiones en estos otros escenarios”.

    En conclusión, aquellas empresas que logren maximizar el uso de la información sobre la interacción con el cliente y refinen sus estrategias, tienen una ventaja competitiva sobre aquellas compañías que utilicen estrategias tradicionales. A su vez, cada empresa parte de una base diferente; por eso existen diferentes productos de ERP aplicables a distintos tipos de empresas. Es cuestión de cada organización analizar en detalle que solución se amolda mejor a sus necesidades.

    Débora Slotnisky