La Voz del Interior (Ed. Online) – Mujeres al poder

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    Mujeres al poder

    Aunque la mujer ganó terreno en las empresas, hacer carrera en puestos ejecutivos y jerárquicos aún plantea desafíos para su avance. Experiencias y claves para subir posiciones y a la vez compatibilizar vida profesional y familiar.

    El progresivo avance de la mujer en el mundo del trabajo y la empresa es un dato incontrastable de los últimos años. Aun así, el sexo femenino todavía enfrenta desafíos específicos para hacer carrera, sobre todo a partir de las jerarquías intermedias y en las posiciones ejecutivas.

    En ese marco, los especialistas plantean que hay diversos aspectos que una mujer debe considerar si quiere alcanzar una posición de “top management”: tanto en el escenario actual como en el futuro inmediato, llegar a un puesto clave de la organización requiere, además de credenciales que habilitan a la postulación (titulación académica, conocimiento de idiomas, herramientas informáticas y experiencia), demostrar aptitudes en las relaciones interpersonales.

    María Olivieri, mánager de Michael Page Argentina (una de las consultoras más destacadas dentro de la industria mundial del reclutamiento de ejecutivos para media y alta gerencia) destaca que la actitud profesional es fundamental para hacer carrera. “Esa actitud se pone de manifiesto en una formación continua, la vocación de servicio y las ganas de superarse. En la mujer, el plus viene dado por dos conceptos muy ligados entre sí: la empatía y la escucha, capacidades en las que ella puede sobresalir”, compara la ejecutiva.

    La tecnología ayuda.

    Desde siempre, una dificultad adicional para que la mujer hiciera carrera en la empresa era la compatibilización entre la vida familiar y la laboral. Hoy, Olivieri destaca que el desarrollo de la tecnología permite compatibilizar, lo que la convierte en una aliada de la mujer actual. “Fijar determinados horarios y espacios para trabajar y otros diferentes para conectarse con los seres queridos es una manera saludable de balancear estos importantes aspectos”, apunta.

    Sugerencias de este tipo (y más) aparecen en la experiencia concreta de distintas mujeres que se han insertado laboralmente con éxito: Cecilia Hayafuji, gerente de ventas en Softline (empresa integradora de soluciones de software y consultoría para la industria tecnológica) tiene 46 años y dos hijas (de 11 y 16 años): “Aprendí a bajar un cambio con la autoexigencia de ser la madre perfecta y omnipresente y a la vez priorizar las tareas del trabajo. La flexibilidad es importante, para no estresarnos ante una situación inesperada, como salir corriendo a buscar a nuestros hijos al colegio en medio de una reunión importante”, remarca.

    Cecilia destaca que para compatibilizar carrera y vida familiar prioriza las tareas en el trabajo el día anterior: “Todo lo que pueda hacerse fuera del horario laboral lo dejo al final de mi lista; después de que los chicos se van a dormir, es buen momento para hacerlo, repasar y organizar el día siguiente”, cuenta. Otro tip es dejar al menos 30 minutos entre reuniones, “para sacar adelante los accionarles que surgieron y preparar la siguiente, tomar un respiro y llamar a casa, por ejemplo. Así, termino el día con pocos pendientes”, ilustra.

    Confirmando lo mucho que ayuda la tecnología, Cecilia resalta que la PC en la casa permite contar “con un calendario compartido entre la empleada, mi marido y yo. La logística familiar es más fácil cuando está compartida y digitalizada: viajes, médicos, actos, reuniones fuera del horario laboral habitual, todo sincronizado. Pero el mejor tip es que la familia esté bien, un trabajo de todos los días; recién ahí podemos pensar en la carrera”, enfatiza.

    La fuerza de la pasión.

    Desde otras experiencias, además de coincidir en las funcionalidades que aporta un buen uso de la tecnología se destacan como factores para hacer carrera en una organización la dedicación, el empeño y la pasión con la que se desarrolla el rol. Es el caso de Gabriela Gayarre, territory mánager de Aktio Argentina (firma dedicada a la provisión de soluciones de negocios basados en herramientas de software, hardware y servicios para el mercado corporativo), que tiene 43 años y también es madre: “Creo que la ventaja que tenemos como mujeres es la capacidad de apasionarnos por las cosas que hacemos, que generalmente son más de una a la vez: cuando te apasiona lo que hacés, los resultados simplemente surgen”, sostiene.

    Gabriela admite que es difícil encontrar el equilibrio entre vida personal y laboral: “En mi caso, tuve que volverme una estratega en logística para coordinar todas las tareas sin afectar ninguna de ellas. Afortunadamente, la tecnología hoy juega a favor, todas las herramientas colaborativas me permiten estar conectada donde sea, para poder estar disponible, tanto para mi trabajo como para mis hijas”, coincidiendo con la línea de opinión en ese sentido.

    Una “gerencia familiar”.

    Juliana de León, gerente de Marketing y Comunicaciones de Softland Argentina (desarrollista de soluciones de gestión para empresas) tiene 38 años y tres hijas mujeres (de 13, 10 y un año). “Hacer carrera en una empresa es un desafío para todo profesional, independientemente del género: hay que demostrar compromiso, capacidad de gestión, orientación a resultados y tener las capacidades requeridas. En el caso de la mujer, se agrega como condimento contar además con capacidad para ser también gerentes de familia, para ponerlo en términos laborales; no en modalidad home office, sino en el sentido inverso de office home ”, afirma. Juliana resalta que todos tienen experiencias para compatibilizar carrera con vida familiar, pero es prudente no armar recetas mágicas. “Lograr el equilibrio está asociado a múltiples variables, que muchas veces exceden nuestra capacidad de planificación y control: la personalidad de cada uno, la modalidad en la que se armó el equipo marido-mujer, padre-madre, la personalidad y la edad de los hijos, de lo que derivan las necesidades y demandas, y la dimensión de la familia”, enumera.

    La inteligencia emocional como plus

    María Olivieri, manager de Michael Page Argentina, resalta que la mujer que esté decidida a ocupar una posición “Top Management” debería escoger una carrera universitaria ligada al ámbito empresarial, aprender varios idiomas y trabajar en el desarrollo de la inteligencia emocional, compuesta de cuatro elementos:

    • Organización de grupos. La habilidad esencial de un líder consiste en movilizar y coordinar los esfuerzos de un grupo de personas.
    • Negociar soluciones. El talento del mediador consiste en impedir la aparición de conflictos o en solucionar aquellos que surjan.
    • Conexiones personales. Una habilidad que se asienta en la empatía, favorece el contacto con los demás, facilita el reconocimiento y el respeto por sus sentimientos e intereses y permite dominar el arte de las relaciones.
    • Análisis social. Esta habilidad consiste en ser capaces de detectar e intuir los sentimientos, motivos e intereses de las personas, un conocimiento que suele fomentar el establecimiento de relaciones con los demás y su profundización.

    En conjunto, estas habilidades constituyen la materia prima de la inteligencia interpersonal, ingrediente esencial del encanto, el éxito social y el carisma: las personas emocionalmente inteligentes se conectan bien con los demás, saben leer sus reacciones y sentimientos y pueden conducir, organizar y resolver conflictos. “Con frecuencia, son líderes naturales que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y articularlos para guiar al grupo hacia sus objetivos. Este punto resulta muy favorable para las mujeres, que tienden a ser sociables, a expresar sus sentimientos y soportar bien la tensión” subraya Olivieri.